
Tengo espíritu roquero, alma inquieta y corazón de pueblo. Soy maestro, padre, divulgador y de esos que creen que la educación no solo consiste en enseñar contenidos, sino también en hacer la vida un poco mejor a quienes nos rodean.
Salí de casa joven y desde entonces no he parado: deporte, carretera, escenarios, formación, pueblos, aulas y media España recorrida aprendiendo de la gente. He trabajado entre piscinas de verano, campos de La Moraña a 40 grados, bicicletas, triatlón, malabares y fuego. Siempre haciendo cosas. Siempre buscando movimiento, creatividad y vida.
Hoy vivo entre la educación, las ponencias y los proyectos que conectan personas e ideas. Disfruto enseñando tanto a niños como a adultos, porque sigo pensando que aprender cambia comunidades cuando se hace con sentido y con ganas de verdad.
Me apasiona comunicar, hacer reír, improvisar y construir espacios donde la gente se sienta parte de algo. Por eso también nacen proyectos, podcasts y actividades que mezclan educación, cultura y territorio.
Pero si hay algo que realmente me define, es ser padre. Todo lo demás suma; eso es lo importante.
No tengo un currículum perfecto. Tengo una vida vivida. Y probablemente ahí está la diferencia.
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